Ella solía sentarse en la última banca de aquel parque, con el viento soplando en su cabellera y su libro favorito, quizá esperaba a un amor perdido, quizá buscaba un escape, un olvido… ella solía sentarse en la última banca de aquel parque esperando no se qué cosa, tarde tras tarde, serena, paciente, sola… contemplaba el infinito, fumaba un cigarrillo, volvía a leer, quizá solo hablaba a solas con su conciencia, en un mundo que gira cada vez más rápido, más ciego, mas sordo… en un mundo frio como ella.
Sigue el compas de la melodía, porque no hay espacio para melancolía, déjate fluir, ser, sentir… siente el tiempo pasar, minutos, segundos… siente el viento, tus latidos, el correr de tu sangre… es ritmo, pulsión, sensación… eres tú y no hay mas, eres tu el vacio, la existencia, el tiempo y el espacio.
Cristian Rivas

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