lunes, noviembre 7

Nos encontramos en la era de la individualidad, fácilmente decimos lo que no nos parece, como es que el mundo se encuentra cada día mas jodido. El problema está en eso, estamos tan preocupados por nosotros mismos y por nuestro bienestar que ya no nos importa nada, nos hace falta recuperar ese trozo de humanidad, recuperar el corazón.
Ya no nos sorprende escuchar en noticiarios, leer en los periódicos sobre muerte, se ha vuelto algo tan cotidiano que ya ni nos inmutamos. El cambio comienza por cada persona, pero si a nadie le interesa, ahí sí que estamos perdidos.
Me he dado cuenta de que yo sola no puedo cambiar el mundo, de que no es cuestión de abrir los ojos y despertar en nuevas realidades, me he dado cuenta de que muchas personas de repente nos sentimos más frustradas, por ese futuro incierto, por este presente doloroso… la paz es el camino, pero un camino que pocos logran y quieren seguir.
Quizá las cosas se transforman de a poco, desde pequeños sectores, mentes soñadoras… con espíritu en busca de lucha y cargado de esperanza. Ojala dejáramos de ver solo por nosotros, ojala dejáramos de ignorar todo lo que pasa.  Ojala día con día mas personas despierten, con esa sed de cambio, con esas ganas de contribuir.  Necesitamos comprometernos, actuar, no solo indignarnos.
Por otra parte, dando vuelta la página, la felicidad es un medio y no un fin, no tiene forma, se siente, no esperen verla, percíbanla, disfrútenla en su actuar, en su vivir… perciban y disfruten los pequeños detalles… valoremos la vida, los sueños… el mañana,  he aprendido que la tristeza es natural, en ocasiones necesaria, es el sabor de la vida, pero no es bueno estancarse en ella teniendo tantos motivos para sonreír, apreciar cada momento, hoy estamos mañana quien sabe.  Hay que reír, cantar, brincar, gritar… amar como si fuera la última vez o como si fuera la primera, no importa…

Les comparto estas lineas que son mis favoritas, me encanta lo que dicen:

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos los
ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.
Gabriel García Márquez

 bellisimo

Cristian Rivas

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