Quizá hablar de política seria lo último que hubiera hecho pero en ocasiones resulta necesario, al ver el circo y alboroto… simplemente da pena o risa. Somos su juguete, sus títeres, ellos nunca van a perder sus intereses, son mafias disfrazadas de corderitos.
Pero que mas da mientras el pueblo no se queja, todos nos mantenemos pasivos e inmutables, da pena como a pesar de ver nuestras circunstancias pretendemos seguir en el mismo camino pues a fin de cuentas todo queda en familia ¿Qué podemos esperar? ¿De verdad piensan que será diferente? Pero mientras el lema del “cambio” continua lavando cerebros estamos perdidos, porque dicho cambio no se nota mucho, además pues son la misma gata pero revolcada.
Los ciudadanos quizá estamos cansados de tanta demagogia, pero vuelvo a lo mismo nadie hace nada, hay gente muriendo de hambre, viviendo en la calle, pobreza en todos los rincones, inseguridad, violencia, nuestros políticos viven en la opulencia, vendiendo lo que nos pertenece por unos cuantos pesos, por unas cuantas alianzas. Claro también debo recalcar que no todo debe ser responsabilidad del gobierno, nosotros también debemos tomar nuestra responsabilidad, es un trabajo conjunto, tomar iniciativa aunque sea partiendo de pequeñas acciones individuales o colectivas. Tampoco se trata de derrocar el gobierno, sólo alzar la voz pacíficamente, exigirles que hagan lo que les corresponde, tomar más cartas en el asunto.
Por otra parte me pregunto el por qué los candidatos no se preocupan por hacer algo distinto en sus campañas, quizá el pan y circo funcionan a la perfección, es increíble la cantidad de basura que producen entre volantes, lonas, pulseritas, tarjetitas, pancartas, que solo son contaminación, un volante con su hermosa foto, no alimenta a la gente que no tiene que comer, no es algo en pro del ambiente o de la cultura que se yo, solo genera más basura de la que ya existe, ah! Y sin olvidar la contaminación auditiva (por poner un ejemplo). Queremos nuevas propuestas, no las mismas mentiras. Que estudien mejor lo que dirán para que en sus discursos no quede ventilada su ignorancia, que hagan debates, ayuden a la gente, pero no solo en días de campaña para conseguir un voto. Hay que despertar, todo esto es un circo mediatizado.
Estamos en medio de una “guerra” la sangre esta corriendo no es seguro ni el suelo que pisamos, qué futuro le espera a los niños y jóvenes…uno lleno de delincuencia, secuestros, narcotráfico. ¿Hasta cuándo pueblo, hasta cuándo?
Quiero pensar que aún existe gente que defiende sus ideales, con espíritu revolucionario, que no se deja corromper. Quiero pensar que aún hay gente que prefiere morir aunque sea de pie y no vivir de rodillas como aquella famosa frase, gente que sabe lo que quiere, que busca un cambio. Pero mientras estas mafias nos impidan ver la realidad, nos impidan lograr un cambio continuaremos viviendo de utopías. un día alguien dijo que mientras uno es joven universitario se siente comunista, socialista, rebelde o anarquista, pero al llegar a la realidad esto se olvida, yo no pienso así, quien de verdad tiene sus ideales y convicciones firmes pelea hasta el final, no se deja derrumbar, comienzá cambiando desde su persona, para después poco a poco transformar su entorno.
Señores presidentes quizá a ustedes les falta ser pobres, saber lo que es tener hambre, les hace falta saber lo que es enfermarse y no tener para la medicina o morir por algo muy simple. Es sabido que la mayoría de ustedes son gente rica, sin preocupaciones ¿Cómo nos van a entender? ¿Cómo se van a poner en nuestro lugar si nunca han estado ahí? Basta de promesas y discursos baratos, basta de reírse en nuestras caras.
Lo más triste es que la juventud es la esperanza, pero terminan envueltos en lo mismo, haciendo las mismas cosas, al llegar al poder, al ver el dinero se les olvida por lo que lucharon o simplemente ven los acontecimientos pasar frente a sus ojos y no hacen nada ¿Por qué no arriesgar? ¿Por qué no actuar correctamente?
Tenemos hambre de igualdad, libertad, paz, seguridad. Escribo esto porque me siento con la libertad de expresarme y un tanto frustrada como muchos más, porque cuando miro a mi alrededor me da nostalgia pero a la vez me dan ganas de no rendirme y seguir pensando que algún día el cambio sucederá, buscando nuevas alternativas, que al pensar en que comunidades indígenas pueden lograr lo que llaman imposible es porque aún existe gente que lucha.
Cristian Violeta Rivas
«La sangre derramada clama venganza».
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.
Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo
Y la venganza no puede engendrar
sino más sangre derramada
¿Quién soy:
el guarda de mi hermano o aquel
a quien adiestraron
para aceptar la muerte de los demás,
no la propia muerte?
¿A nombre de qué puedo condenar a muerte
a otros por lo que son o piensan?
Pero ¿cómo dejar impunes
la tortura o el genocidio o el matar de hambre?
No quiero nada para mí:
sólo anhelo
lo posible imposible:
un mundo sin víctimas.
Cómo lograrlo no está en mi poder;
escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento
de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo
con el cuenco trémulo de la mano
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos
Mientras escribo llega el crepúsculo
cerca de mí los gritos que no han cesado
no me dejan cerrar los ojos
José Emilio Pacheco
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