jueves, diciembre 8


Abrió los ojos, penetraba por su nariz ese olor a humo y a sexo, las huellas de sus besos seguían sobre su cuerpo desnudo.
Ella la enigmática mujer fumando al lado suyo frenéticamente, la que no pertenece a nada ni a nadie, se sumerge en sus libros, se muda a mundos alternos… se preguntaba si tenía corazón.
Lo que nacía en su interior era más que deseo, era más que esas ganas de recorrer su cuerpo centímetro a centímetro, eran ganas de poseerla, cuidarla y amarla.  Quería penetrar en su conciencia, leer sus pensamientos
Pero esa mujer solo le regalaba momentos, estaba demasiado preocupada por ella misma, su mundo, sus sueños y demonios. Le regalaba un torrente de pasión en cada beso, cada caricia, cada gemido, con el sudor resbalando entre sus cuerpos. Era solo parte de la respiración mutilada, el éxtasis del momento… era parte de esa jauría de bestias que se desataban al contacto de su piel y nada más, tirados en una cama que era el campo de batalla, el escenario para las descargas, y él, el que se encontraba como un ser atormentado, luchando por no perder el corazón en un encuentro, en algún beso, en alguna caricia. 
Tirado  en esa cama cálida  y a merced de los encuentros en donde se sentia de verdad unido a ella, donde la alcanzaba, en donde la atrapaba, momentos inmaculados con sabor crepuscular.

                   pero....
Eso era solo piel y no emoción, sensación no amor.

Texto: Cristian Rivas
Imagen: Adan Mastoflys


PD: al comentario anterior muchas gracias ñ_ñ no puedo responder no se el motivo >_>

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