sábado, abril 21

ausencias






Son dos ríos verde-azul no extraños, enigmáticos. Son dos manos fuertes, mente volátil, etérea. Es una persona ausente, con manías. Es el aire, el sol y la luna, es el tiempo que pasa lento mientras invade alguna mente, mientras penetra un pensamiento. Grita tus falacias cuando puedas, susurra tus mentiras mientras quieras. No hay barreras que protejan. Entre tus brazos livianos, arena liquida, labios tóxicos.  Entre la locura, elixir, pasión y cadencia, anestesia.


Maldice el destino necio, tan necio e incomprensivo, tan necio y obstinado, maldícelo por cruzarme en el momento menos adecuado, con la persona menos adecuada. Errores, trampas de la vida traicionera, de la vida que juega con las mentes, los sueños y las ideas. Maldíceme y maldícete al mismo tiempo, por atraparme, envolverme, olvidarme y desecharme. Maldice  las noches en que el viento trae consigo tu recuerdo, tu olor y tu ausencia. Maldice mi desconfianza en tu persona. Maldíceme y recuérdame en los momentos más inoportunos, porque a mi tu me taladras en los huesos, y te tengo en la piel, en las comisuras de los labios y la entrepierna.  Te tengo en la memoria que se rehúsa a olvidar el pecado que somos cuando estamos juntos.

Búscame en los rincones más recónditos, entre un claro que se escapa entre los bosques, búscame entre la aurora augurio del amanecer, búscame entre tus sabanas sin encontrarme, porque nunca lo harás. Búscame entre las nubes que juegan a ser libres en la inmensidad de un cielo enfurecido, entre tus ojos búscame, en tus pupilas, en tus manos, en tus más dulces recuerdos. Búscame por favor entre tus líneas, entre las formas, en lo que tu mundo eidético provoca.  Soy lo subversivo de tus contornos, el lenguaje oculto en tus lienzos, y tu eres aire, humo que se me escapa de la boca, de los dedos y del cuerpo. Tú eres viento, marea, rio tenue evaporado.  Yo no he vuelto a preguntarme si la magia entre nosotros es posible, si mis sueños y los tuyos podrían unirse, mórbida hibridación. Esquizofrenia si tú quieres, melopea del deseo. Déjame olvidarte aunque sepa que es imposible, déjame olvidarte aunque te tenga impregnado en un espacio del cuerpo, déjame olvidarte, odiarte, mientras en los escondites se que te deseo. Que quisiera volar, soñar y ser contigo, que quisiera que esto que somos, o no somos o seremos sea lo intenso, lo furtivo, sea el éxtasis a cada momento, la ilusión. Y te escribo probablemente sin pensarlo, con la maraña de dudas que me asfixia, con las locas ideas de ser valiente, de hilvanar historias.




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Hoy me llene de dolor, sentimiento profundo, dentro, que punza. Me llene de melancolía y recuerdo y pienso y extraño. Quiero llorar pero me muerdo la lengua y resisto. Yo no nací para ser fuerte, lo sé, soy tan indefensa, comienzo cosas que luego me es imposible terminar… me aferro, me enamoro… quiero sin dudarlo, quiero como los ciegos, sin miedo a la locura ni a la caída.

No es malo querer, es malo querer y que no te quieran de repente, que te hieran, que apaguen la luz cuando aun tienes cosas que decir, que intentar. Es malo dar el corazón sin darse cuenta.  Creo que algún día aprenderé a ser menos ingenua, menos dulce y menos tonta.  Aprenderé a saber a quién le digo “amigo” “amor” o “te quiero”. 

Me volveré más fría, cerrare los ojos, olvidare fácilmente, yo la que cuando te digo que confió lo hago al 100% y me doy al 100% porque no cualquier persona lo merece, es por eso que cuando me abandonan me perforan una parte del espíritu.  No quiero que nadie confié en mí y me diga que me quiere si es mentira.  
Imagen Chelsea Greene
A mí las noches como que me asfixian, me dan ganas de extrañar, inevitablemente, irremediablemente.  Toma mi mano y camina cerca de mí, sin tiempo. Te extraño con la contundencia de Hölderlin, como lolita de Navokov, tu lolita.   
Me llega la necesidad de escuchar tu voz, palabras, me encantan las palabras, que me leas, pausado, tranquilo. Maldigo tu pasado, después maldeciré tu presente… olvidare tu futuro.  Olvidare lo que fuiste, lo que eres.  Por todas partes veo un “sin ti”.
(ojalá aun se usaran las cartas, las de amor, me hubiera gustado nacer en esa época, tener un amor intenso, poético... yo siempre me siento fuera de época)